El café de Puerto Rico

El café llegó a Puerto Rico en 1736, pero fue en el siglo XIX cuando la montaña se llenó de cafetales. Inmigrantes corsos, mallorquines y catalanes fundaron haciendas en Yauco, Adjuntas, Lares, Maricao, Jayuya y Utuado, y el grano boricua se convirtió en uno de los más cotizados de Europa — se cuenta que se servía en el Vaticano y en las casas reales.
El 8 de agosto de 1899, el huracán San Ciriaco arrasó los cafetales y, con el cambio de bandera un año antes, el café perdió su mercado europeo. La caña de azúcar ocupó su lugar como motor económico, y el café quedó como cultivo de la montaña, sostenido por familias jíbaras.
Hoy vive un renacer: fincas pequeñas que producen café de especialidad, la Ruta del Café por el centro de la isla, el Festival Nacional del Café de Maricao cada febrero y Yauco, que se sigue llamando "el pueblo del café". La Hacienda Buena Vista, en Ponce, conserva desde 1833 la maquinaria hidráulica de una hacienda cafetalera del siglo XIX y es una de las visitas más bonitas para entender de dónde viene la taza de cada mañana.
Foto: Hacienda Buena Vista, Ponce — Tito Caraballo, Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).