La comida típica de Puerto Rico: qué es cada plato, su historia y dónde probarlo.

Plátano verde frito majado en pilón con ajo, aceite de oliva y chicharrón. Se sirve como acompañante, relleno de carne o mariscos, o con caldo por encima.

Cerdo entero asado lentamente a la vara sobre brasas durante horas, hasta lograr la carne jugosa y el cuerito crujiente que lo hace famoso.

Arroz cocido con gandules, sofrito y trocitos de cerdo o jamón. Es el arroz por excelencia de la cocina puertorriqueña y protagonista de la mesa navideña.

Masa de guineo verde y yautía rellena de carne guisada, envuelta en hoja de plátano y hervida. Se parecen a un tamal, pero son otra cosa — y en diciembre no pueden faltar.

Sopa espesa de arroz y pollo con sofrito, entre sopa y arroz guisado. Es el plato de consuelo por excelencia: día de lluvia, madrugada de fiesta o visita inesperada.

Guiso contundente de viandas —yautía, ñame, yuca, plátano— con carne de res, cerdo o pollo. Cuchara, buen pan y tiempo: eso es todo lo que pide.

Paleta o pierna de cerdo adobada con ajo, orégano y sal desde la víspera, y horneada lentamente hasta que la carne se deshace y el cuero queda crujiente.

Chuleta de cerdo gigante cortada con la costilla, la panza y el cuero, frita hasta que el cuerito se infla y cruje. Un plato de lechonera para compartir.

Capas de plátano maduro frito, carne molida guisada y queso, horneadas como una lasaña. Dulce, salado y derretido en cada bocado.

Pargo rojo entero, frito hasta quedar crujiente por fuera y jugoso por dentro, servido con tostones, arroz y mojo isleño. El plato de la costa.

Arroz blanco con habichuelas rosadas guisadas en sofrito, calabaza y jamón. El almuerzo de todos los días en Puerto Rico.

Sopa espesa de panza de res cocida lentamente con viandas, garbanzos y sofrito. Contundente, sabrosa y famosa por levantar a cualquiera.

Sándwich de carne, queso, lechuga, tomate y mayonesa con ajo, servido entre dos tostones grandes de plátano en lugar de pan.

Pollo entero adobado y asado al carbón o a la varita, con la piel dorada y ahumada. Se vende por mitades en lechoneras y kioscos de carretera.

Fritura de masa de guineo verde y yautía rellena de carne molida o de jueyes, dorada en aceite. La reina de los kioscos de playa.

Tortas fritas, finas y crujientes, de masa sazonada con bacalao desmenuzado. Grandes como un plato y hechas para comerse de pie, frente al mar.

Discos de masa rellenos de carne, queso, pizza o jueyes, doblados en media luna y fritos. En parte de la isla se llaman pastelillos — y ese debate no ha terminado.

Deditos de harina de maíz fritos, a menudo rellenos de queso, servidos con mayoketchup. Crujientes por fuera, tiernos por dentro.

Anillos de plátano maduro frito rellenos de carne molida, sellados con huevo y dorados. Dulce y salado en el mismo bocado.

Bola de puré de papa rellena de picadillo de carne, empanada y frita hasta dorar. Clásico de cafetería y panadería para el desayuno o la merienda.

Buñuelos de harina de arroz y queso, fritos hasta quedar dorados por fuera y esponjosos por dentro. Una fritura de plaza y de feria.

Plátano verde rallado, fritos en nidos crujientes con forma de araña, y tostones moldeados en canastita y rellenos de camarones, carne o ensalada de pulpo.

Trozos de panza y cuero de cerdo fritos en su propia grasa hasta que crujen. Se venden por libra en kioscos y lechoneras, con un chorrito de limón.

Brochetas de pollo o cerdo adobadas y asadas al carbón, rematadas con un pedazo de pan tostado en la punta. El bocado de carretera por excelencia.

Rodajas de plátano verde fritas, aplastadas y fritas otra vez, con sal y a veces ajo. El acompañante universal de la mesa puertorriqueña.

Tajadas de plátano maduro fritas en su punto: doradas, caramelizadas y dulces. El contrapunto del tostón en toda bandeja criolla.

Guineos verdes hervidos y marinados en escabeche de cebolla, aceite de oliva, vinagre y laurel. Fríos o a temperatura ambiente, son fijos en la mesa navideña.

La base de casi toda la cocina puertorriqueña: cebolla, ajo, ajíes dulces, recao y cilantro majados o licuados, que perfuman el caldero antes de cualquier guiso.

Salsa picante casera de ajíes caballero, ajo y hierbas macerados en vinagre, embotellada en botellas recicladas de ron. Hay una en cada mesa de lechonera.

Salsa espesa de ajo, pimientos, ajíes dulces, vinagre, aceite y limón, majada en pilón. Acompaña lechón, viandas hervidas y pescado.

Embutido de sangre de cerdo, arroz, ajo y especias, frito en rodajas hasta que la tripa cruje. El acompañante infaltable del lechón.

Budín cremoso de leche de coco cuajado con maicena y coronado con canela. Su nombre lo dice todo: tiembla al moverlo.

Arroz cocido lentamente en leche de coco con canela, clavos, jengibre y pasas. El postre navideño puertorriqueño por excelencia.

Flan denso y sedoso enriquecido con queso crema, bañado en caramelo. Está en la vitrina de postres de casi todo restaurante criollo.

Rollitos de hojaldre rellenos de queso crema endulzado, horneados hasta dorar y a veces glaseados con miel o azúcar. El rey de la vitrina de la panadería.

Helado casero congelado en vasito plástico que se come apretando y volteando el vaso. De coco, cereza, maní, crema... cada casa tiene su especialidad.

Cono de hielo raspado a mano bañado en siropes de frutas: frambuesa, tamarindo, ajonjolí, coco. Se compra al piragüero, en su carrito de esquina.

Lechosa (papaya) verde cocida en almíbar con canela y clavo hasta quedar translúcida. Se sirve fría, muchas veces con queso blanco.

Bizcocho fino enrollado con relleno de guayaba, crema o queso, y cubierto de azúcar en polvo. Mayagüez es su capital.

Pan del día anterior remojado en leche con huevos, azúcar, canela y pasas, horneado sobre caramelo. Denso, húmedo y de panadería de barrio.

Coco rallado cocido con azúcar o melao hasta cuajar, cortado en cuadritos o formado en bolitas. Marrayos, besitos y cocadas: la dulcería artesanal de la isla.

Lascas de pasta de guayaba con queso blanco del país o queso de papa. El contraste dulce y salado más sencillo y más querido de la isla.

Bizcocho esponjoso empapado en una mezcla de leche evaporada, condensada y crema, cubierto de merengue o crema batida. El favorito de las panaderías.

Bebida navideña cremosa de coco, leche condensada, especias y ron. Se regala embotellada entre familiares y amigos — y cada receta es un secreto de familia.

Piña, crema de coco y ron, batidos con hielo. Nació en San Juan y es la bebida oficial de Puerto Rico desde 1978.

Bebida fermentada de la corteza del árbol de maví, burbujeante y agridulce. Refresco artesanal con raíces que llegan hasta los taínos.

Café cultivado en la altura de la cordillera —Yauco, Adjuntas, Jayuya, Lares— y servido, como manda la tradición, en café con leche o pocillo.

Coco verde recién abierto a machetazos, bien frío, para tomar el agua con un sorbeto y después comer la carne con una cuchara de la misma cáscara.

Refresco de color ámbar y sabor dulce parecido a la crema soda, creado en Puerto Rico. El acompañante clásico de la pizza y de los kioscos.

Jugo fresco de parcha (maracuyá), ácido y perfumado, batido con agua y azúcar y servido con mucho hielo. El sabor tropical favorito de la isla.